Muy buenas.
Lo cierto es que hace tiempo que dejé de leer críticas de
Gritos en el Pasillo.
A estas alturas creo tener una idea bastante objetiva acerca de los fallos y los aciertos de nuestra peli. Y si pongo en google "Gritos en el pasillo" me mareo de la cantidad de estímulos (buenos y malos), y ése es el mayor de los regalos.
Pero sí tengo por costumbre visitar de vez en cuando las críticas de
Film Affinity, por la simple razón de que la tengo enlazada en el blog desde que, hace tiempo, un apreciado lector de este blog me recomendó que así lo hiciera.
Hoy, por primera vez desde la irrupción del tal
Kingo, que tanto dio que hablar en este blog, ha aparecido otra crítica negativa de
Gritos en el Pasillo en
Film-affinity.
La opinadora en cuestión responde al nombre de
Una_de_ellos, y
pueden leer aquí su crítica.
No quería dejar pasar la oportunidad de hablar del tema, para demostrar que, en circunstancias normales, acepto bastante bien las críticas negativas.
Así pues, procederé a explicar qué es lo que diferencia a esta nueva crítica de aquélla otra que me sacó de mis casillas el verano pasado.
Alby descubrió hace tiempo la fórmula para distinguir una crítica destructiva vehemente de una crítica negativa ecuánime. La fórmula es muy sencilla:
"Si no dicen que la música está bien, significa que no son objetivos, y que sólo pretenden hacer daño y destruir".Y eso, amigos míos, es una gran verdad. En una película tan extraña como la nuestra, casi todos los factores están sometidos a consideraciones muy subjetivas, y eso implica que uno puede conectar o no conectar con nuestra propuesta. Pero el hecho de que la música de
Gritos está de puta madre, eso es casi objetivo. Y eso lo debería reconocer incluso quienes no conecten con la peli.
En la crítica de
Una_de_ellos, hablan bien de la música (e incluso de otros aspectos de la película). Y eso es, amigos míos, lo que la convierte, a mis ojos, en una crítica coherente, formulada con un mínimo de criterio, en lugar de con la vehemencia (telonera habitual de la ignorancia).
Dicho esto, quisiera agradecer la oportunidad que me da esta crítica de aclarar unos cuantos asuntos.
En primer lugar, decir que sólo hay una cosa que me ha ofendido en la crítica de
Una_de_ellos, y se trata de la misma que me ofendió de manera significativa en aquella del señor
Kingo. Me refiero a la eterna cantinela de afirmar que
hace falta mucha cara dura (o mucho morro) para hacer una peli como la nuestra.
Ya he respondido a eso mil veces. Pero nunca me cansaré de seguir insistiendo en ello. Y... sí. Voy a volver a decirlo, aun a riesgo de que me llaméis pesado: De todas las cosas que podéis decir de Gritos, la que más me dolerá siempre, es eso de que "hay que tener mucha cara dura" para hacerla.
Sacar adelante
Gritos en el Pasillo, luchando contra viento y marea durante cuatro largos años, fue un auténtico infierno. Esta película la ha hecho muy poca gente, pero esa poca gente se ha dejado la piel en ello. Esa gente, entre la que yo también me incluyo, ha perdido años de vida, ha deteriorado sus relaciones personales, se ha llevado batacazos, decepciones, ha salvados obstáculos que parecían insalvables, se ha hecho heridas irreparables en el alma, o la inocencia, o como se quiera llamar. Y ese tormento, amigos míos, no es el camino que eligen los caraduras.
No me gusta ir de victimista.
Gritos nos ha dado también muchas satisfacciones, y podríamos haberlo pasado incluso peor (ahí está Coppola para demostrarlo). Pero sí me gusta dejar claro que Gritos en el Pasillo puede ser mejor o peor. Puede gustar o no gustar. Pero es una peli honesta, hecha con corazón y esfuerzo, no con caradura.
Hay una frase en la crítica que nos ocupa que me ha hecho especial gracia:
"
esta película está pidiendo a voces solidaridad al espectador, suplicando una oportunidad; lo siento, la navidad ya pasó."
Creo que sé lo que pretende expresar con esa frase, pero aprovecho también la oportunidad para matizar: Yo creo que
Gritos no pide la solidaridad del espectador, sino su COMPLICIDAD.
Y eso reincide sobre lo que comentaba al principio, acerca de que estamos ante una peli con la que uno conecta o no conecta. Así pues, acepto sin ningún problema que la autora de la crítica mi realización le parezca "cutre" y "tramposa", que la peli le parezca "una idea mal llevada" o "un cuento ya contado".
Obviamente, eso son opiniones personales totalmente aceptables, o incluso hechos demostrables que a algunos pueden inspirar tanto rechazo como simpatía inspiran en otros.
No obstante, esta crítica me brinda también la oportunidad de explicar algo que mucha gente ha parecido no entender. Algo acerca de nuestras intenciones.
A pesar de que nos hayan vendido como una peli tan original o rompedora, no es ésa la filosofía de la peli. Os aseguro que
Gritos es una peli muy humilde, sin más pretensiones que las de entretener, contar una historia pequeñita y sencilla. Un cariñoso homenaje a la serie B de terror, y al tipo de cine con el que crecimos. E incluso a la literatura que despertó nuestra inquietud en la adolescencia.
Evidentemente, una película que reconoce de manera tan clara a sus deudores, no puede pretender descubrir la pólvora, ni ofrecer algo nunca visto. Si es eso lo que buscas,
Gritos en el Pasillo no es tu tipo de peli.
Creo que la señorita
Una_de_ellos ha entendido eso a la perfección, pero quizá está un poco indignada al pensar que nosotros sí pretendíamos "vender gato por liebre". A todos los que puedan estar en su mismo caso, les aseguro que no es nuestra intención.
La pequeñez de nuestra peli es directamente proporcional a la pequeñez de sus personajes, y también así de pequeñas son sus pretensiones en lo que a "sentar cátedra" se refiere.
No pretendemos reinventar el cine con esta peli, ni nada parecido. Sólo queremos dedicarle un pequeño poemita a ese cine que tanto amamos. Un pequeño pastelito de frutos secos, como ésos que hacen los libaneses.
A riesgo de extenderme más de lo que podéis soportar, aclararé también una tercera cosa, relacionada con otra de las frases de la crítica:
"
Lo original se queda simplemente en la peculiaridad del reparto; plastilinas, telas y otros materiales ya fueron utilizados en otras ocasiones con mucha más precisión y éxito en animaciones tan extraordinarias como puede ser Pingu, al que ni siquiera hacía falta entender."
Esa frase la debo contestar, ya que la estética de la peli y el uso de los materiales mencionados no sólo nos atañen a
Alby y a mí, sino también a nuestro director artístico
Raúl (otra de esas personas que se dejó la piel y el alma en el asunto).
Ya lo dije en el
making of de Gritos, pero lo repito aquí: La falta de precisión y "buen acabado" de los escenarios y atrezos de
Gritos en el Pasillo es algo intencionado.
Raúl es capaz de hacer cosas muchísimo más elaboradas y complejas, pero la peli no lo pedía.
Aunque nos han comparado mucho con Tim Burton, en todo momento fuimos conscientes de que no podíamos hacer unos decorados como los de "Pesadilla antes de navidad". Esa clase de estética burtoniana está inspirada en el gótico: figuras alargadas, curvas suaves, decisiones estéticas, en definitiva, que evocan ligereza. Porque en eso consistía el gótico: En evocar la espiritualidad a través de generar la sensación de ligereza e ingravidez en la materia.
Y en una película de cacahuetes, sin embargo, hay que diseñar un mundo acorde con los frutos secos... y los frutos secos demandan todo lo contrario a lo que propone el gótico. Son elementos primarios, viscerales, cáscara, rugosidad, aspereza, imperfección, textura, materia recién brotada de la tierra. Fabricar un entorno en armonía con esas connotaciones nos aleja del neo-gótico y nos lleva por senderos más expresionistas, e incluso naif.
Con esto quiero dejar claro que el aspecto tosco y primitivo no se debe ni a la falta de presupuesto, ni a la falta de talento de nuestro director artístico.
Raúl, muy al contrario, ha demostrado una entereza y una inteligencia tremendas, al aceptar adaptarse a las exigencias del proyecto. Y no fue la falta de dinero la que nos hizo tirar por esa estética tan primaria. Más bien al contrario: Elegimos el proyecto de
Gritos en el Pasillo porque sabíamos que no exigía dinero.
De hecho, nos hemos permitido muy pocos caprichos timburtonianos en la peli. Alguna que otra ventana, algún que otro árbol y algún que otro mueble. Es más fácil encontrar influencias de caligarismo, y expresionismo alemán en general, de
Munch, de
Corman...
Y para terminar (¡¡Sí!! ¡Ya termino! ¡¡Lo prometo!!) responderé al último párrafo de
Una_de_ellos:
"
Algún día reuniré la fuerza suficiente para dar el paso y realizar yo misma una animación pero con mis peluches, mis grandes amigos de olores extraños y gran desconcierto en la mirada. Espero que para entonces tengan la misma consideración conmigo que la que yo he tenido con el Juanjo éste :)."
Yo, por mi parte, acogeré esa animación con mucha consideración y muchísimo cariño. Esto de hacer películas (o película y media) me ha enseñado a intentar tratar con cariño cualquier creación audiovisual. Sobre todo, aquéllas que se hacen con pocos medios, o en circunstancias difíciles.
Si la señorita
Una_de_ellos llega a leer estas palabras, desde aquí la animo muy encarecidamente a que realize esa animación con peluches. Se sufre bastante haciendo esa clase de cosas, si son mínimamente complejas, pero se aprende y se disfruta más todavía con ello.
Los dos primeros cortos que hicimos
Alby y yo estaban hechos con ositos de peluche. Y mira: Ahora estamos aquí. Hemos sacado adelante una peli y, al margen de que a algunos les guste esa peli menos que a otros, eso hace feliz a más de una persona, y nos ayuda a trabajar en el trabajo que más nos gusta en este mundo, por mucho que a veces nos quejemos.